Cerrado por vacaciones

brasil

Este blog cierra temporalmente por vacaciones. El destino del que escribe por aquí: Brasil.

Después de un verano en el que casi no tuve vacaciones y de unas navidades que pasaron como un rayo, mi cuerpo ya iba pidiendo unas vacaciones. Y no hay nada mejor que una semana y media de desconexión total a varios miles de kilómetros de aquí.

A la vuelta, volveré a subir la persiana y seguiremos con Un Blog Más. Hasta pronto.

Soy raro. No he probado Twitter.

Yo tengo que ser raro de narices: Todavía no he probado Twitter, la aplicación web de moda en las últimas semanas. Prácticamente tres cuartas partes de la blogosfera lo ha probado y ha escrito sobre ello.

Twitter te permite escribir anotaciones en forma de frases y compartirlas con tus amigos y cualquier persona que quiera conocer lo que estás haciendo en todo momento. Es decir, según la página web de Twitter:

A global community of friends and strangers answering one simple question: What are you doing?

La mayoría de bloggers coinciden en que es muy adictivo. ¿Qué queréis que os diga? Ayer estuve hablando con Adolfo sobre el tema y le comenté que a mí, no me llama la atención. Desde mi punto de vista Twitter  está a medio camino entre lo que sería la mensajería instantánea y lo que sería escribir en un blog. Escribes frases cortas de manera que puedes informar rápidamente al resto de la gente sobre una situación de tu vida. En la mensajería instantánea suele ser lo mismo con la diferencia de que en Twitter el rango de visibilidad de esas frases es mucho mayor. Hay más gente que se entera. En cuanto a la aproximación con los blogs creo que se equiparan a los blogs del tipo MySpace de carácter mucho más personal. ¿No os parece?  Está ahí, a medio camino.

Además, me da la impresión que el público final de Twitter no se corresponde con las ordas de bloggers que lo están probando a día de hoy. Para mí, el público objetivo es la llamada «generación Messsenger». Chicos a los que les empieza a salir el bigote y chicas a las que les empiezan a crecer… en fin, ya sabéis. Creo que va dirigidos a ellos. Son los que ven normal estar todo el día conectados a Internet y que miran el si su amigo/a está conectado al Messenger antes de llamarle por teléfono. Es decir, de aquí a seis meses la mayoría de «early adopters» que están alabando el servicio creo que no lo utilizarán mientras que prácticamente toda la generación Messenger estará enganchada a Twitter.

Adolfo no parecía estar muy de acuerdo con ello. Igual me equivoco. ¿Qué pensáis? ¿Tendré que probarlo? ¿Me Twittearé?

Plagiadooor, plagiadooor…

Vamos a ver… Os pongo en situación…

Alguien que se identifica como «Manda webs» deja el siguiente comentario en Un Blog Más en el que me acusa de plagiador. Concretamente dice que el artículo Los principios en el mundo de la programación es un plagio del artículo Grandes principios del desarrollo de Software. Por puntos:

  1. Si vienes a mi casa mi blog y dejas un comentario en el que me acusas de algo lo mínimo que podrías hacer es dejar tu nombre y no firmar con un «manda webs». Cobarde.
  2. No conocía ni siquiera la existencia de ese blog y mucho menos un artículo escrito hace más de un año.
  3. El artículo que comentas tiene un enfoque completamente diferente al que le dí yo al mio.
  4. Si ese blog que dices que ha sido plagiado escribe sobre principios del desarrollo de software, ¿no puede nadie más escribir sobre principios de desarrollo en el mundo de la programación?
  5. ¿No es un poco egoísta por tu parte pedirme que enlace a tu amigo cuando Google me dice que hay más de un millón de páginas web que contienen información sobre los principios del desarrollo del software?

Es como decir: Que sepáis que cuando Google saque un nuevo servicio, si soy el primero en comentarlo, nadie más lo podrá escribir en su blog porque me estaréis plagiando. Por favor!!!

¿Dónde están las cartas manuscritas?

El otro día, a la hora del almuerzo, salió el típico tema de lo rápido que avanza la sociedad de la información y de la rápida adaptación de los jóvenes a ella y a las nuevas tecnologías. En mitad de la conversación, un compañero comentó:

¿A cuántos menores de edad conoces que hayan enviado una carta manuscrita?

Piénsalo. Los chavales dominan el Messenger de una manera exagerada, pero seguro que no son muchos los que han enviado una carta escrita con sus propias manos a cualquiera de los contactos que tienen en ese Messenger. Y ya no sólo los jóvenes, ¿te acuerdas de la última vez que enviaste una carta manuscrita?

No digo que sea algo negativo pero, en ocasiones, miro hacia atrás, cuando yo era un niño y escribía cartas a mis amigos y me parece un poco preocupante…